Al buscar un poco en la Web puede dar la impresión que el comercio electrónico es una ruleta rusa o tan inseguro como lanzarse al vacío desde un avión sin paracaídas. Pero, ¿es realmente tan inseguro realizar transacciones a través de la Red? Miremos un poco más profundo el asunto y que cada cual saque sus conclusiones.
Lo primero sería visitar foros de otros países vecinos para darnos cuenta que la situación en Alemania, UK o Francia es completamente distinta. ¿Será entonces que no se destinan suficientes recursos a evitar las estafas online en España?
Tras varios años luchando contra el fraude y las estafas en la Web a nivel europeo, puedo afirmar que los recursos destinados son los mismos, la misma gente, los mismos equipos y herramientas. Basado en esa experiencia he llegado a la conclusión de que las supuestas estafas que llenan los foros españoles no son tal pues, para poder llegar a consagrarse; la víctima necesita “ayudar” activamente al victimario a cometer el crimen. Algo así como un suicidios electrónicos evitable en un altísimo grado si la víctima aplicase un poco el sentido común y las leyes del mundo real.
Aquí exppongo algunos casos típicos reales de las supuestas estafas más comunes.
La versión en la red del clásico callejero. Un comprador detecta un chollo y lejos de preguntarse por qué este producto se ofrece tan barato, buscar información y desconfiar, se apresura a comprarlo para aprovecharse de la inexperiencia del “tonto vendedor” que no conoce el verdadero valor de lo que vende. Igual si es un Iphone a 100 EUR, o un BMW a 700 al comprador le mueve una actitud baja de tomar ventaja sobre otros (y vanagloriarse del hecho); desgraciadamente en la mayoría de los casos va por lana y sale trasquilado.
Este caso lo atendí yo al teléfono y esto es lo que me contó.
— Deseaba regalar un BMW a mi esposa por el aniversario de bodas. Supe de la existencia de eBay a mediodía en una comida y al regresar a la oficina revisé la Web y encontré el coche perfecto a un precio increíble. Me registré y sin pensarlo dos veces lo compré. Al poco rato el vendedor m envió un correo felicitándome por la compra y dándome sus datos en UK para que le hiciese el pago a través de Western Union…
— ¿Cuánto tiempo pasó desde que conoció de la existencia de eBay hasta que realizó el pago?
— No sé, 40 minutos, una hora… por favor ayúdeme a recuperar mi dinero.
Un comprador se lanza a realizar una transacción a distancia sin siquiera saber cómo funciona.
La señora gritaba histérica del otro lado del teléfono:
— ¡Lee la subasta! —me decía— está claro que vendía un teléfono Nokia N95, modelo Dummy por el precio de 300 Euros. ¡En ningún lado decía que fuese una maqueta!
Un clásico de “las estafas” en España es aquella en la que el comprador se aventura a comprar en el extranjero en un idioma que no conoce, auxiliado sólo por su “instinto” o en el mejor de los casos por un traductor en línea. Este tipo de actitud da lugar a los más tragicómicos acontecimientos y la mayoría de las veces dejan bastante mal parados a los españoles frente a vendedores internacionales que no dan crédito a lo que oyen.
Los datos arriba descritos son ficticios, sin embargo sirven para explicar el por qué de tantas cuentas robadas. En tantos años nunca conocí un hacker uno verdadero de esos que utilizan programas complicados para pasar por encima del sistema de seguridad más complicado. Más bien llegué a pensar que es cosa de películas. No hay que ser rumano y mucho menos hacker para hacerse con la contraseña de estas cuenta. Se trata de un caso de desconocimiento o poco cuidado al escoger contraseñas.
Como estos podría poner miles de ejemplos, todos ellos cargados de una temeridad o desconocimiento extremos. ¿Puede el sistema de seguridad mejor del mundo lograr que estas personas no sean “estafadas”? No lo creo. En mi ciudad natal La Habana, posiblemente la más segura del mundo pues hay más policías que habitantes, hay casos de turistas víctimas de atracos. Claro aquellos que se va solos a barrios desconocidos en la periferia de la ciudad, que hacen alarde del dinero que tienen y además lo enseñan en público… No hay manera de evitar que los atraquen.
El comercio electrónico abre una nueva vía para el comercio internacional y como toda obra humana trae nuevos retos. Se necesita tiempo para fomentar una cultura del comercio electrónico en España desde un conocimiento de las ventajas y de los peligros que pueden salir a cada momento. Otros países del entorno europeo ya han recorrido un camino más largo en este tema y estos casos, que en su momento pasaron, van quedando atrás.
Nadie en la calle deja su seguridad en manos de la policía. Lo mismo es en la red: la seguridad depende en un altísimo grado de nuestra disciplina y conocimientos. Desgraciadamente, mientras el comprador online español no gane en claridad seguiremos oyendo de este tipo de hechos sin que nadie pueda evitarlos.
